Dominicano ciego, recién graduado, es todo un ejemplo de superacion

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Tener una discapacidad no debe ser un impedimento para quedarte regazado en el tiempo sin hacer el más mínimo esfuerzo para luchar y salir adelante. Así piensa Pedro Pablo Rosario, un estudiante invidente que acaba de recibir el título de licenciado en Comunicación Social en la pasada graduación ordinaria de la Universidad Dominicana O&M.

No tener sus ojos, no le ha impedido superarse y vencer las barreras en los caminos que cada día recorre guiado por su bastón en busca de convertirse en un profesional, sueño que logró con un promedio sobre los 90 puntos.

Al contar la historia de cómo perdió la visión a Pedro Pablo le invade la nostalgia. Hace un preámbulo como quien busca recordar en aquellos años de adolescencia cuando tuvo que enfrentarse a una realidad que le acompañaría toda la vida. Con un suspiro de desaliento pero impulsado por las ganas que le llevaron a no detenerse a esperar que otros le indicarán la ruta a seguir, comenzó a narrar como perdió la vista.

“Nací con problemas visuales a los que nunca mis abuelos con quienes vivía les dieron seguimiento, una por la precariedad económica que enfrentábamos y otra por el poco conocimiento sobre el tema. La situación se fue agravando hasta que a los doce años ya no se podía hacer nada, solo extraerme los ojos para evitar un daño mayor”, explica.

Realidad
“Hoy escuchando sobre los avances tecnológicos y la evolución de la medicina en todas sus ramas entiendo que si hubiese sido en estos tiempos mi situación fuera otra, pero nada, esta fue la realidad que me tocó vivir, y desde que desperté de la operación en un mundo de tinieblas decidí adoptar la ceguera como mi más fiel compañera. Hoy gracias a esa decisión he logrado todo lo que me he propuesto en la vida”, explica Rosario no sin antes reconocer lo difícil que fue para el acostumbrarse a un mundo de tinieblas sin poder disfrutar de la naturaleza, de la hermosura de un paisaje y de la belleza de una dama.

Y como es normal en estos casos, Pedro Pablo en sus primeros  años de educación inicial al igual que la mayoría de las personas con discapacidad o condición especial, en su infancia sufrió de la burla de los demás o lo que se conoce como “bullying”, barrera que pudo vencer gracias a su deseo de superación.

Hoy con una sonrisa que denota la satisfacción que siente por los logros alcanzados a pesar de su condición, invita a quienes se encuentre en su misma situación a no dejarse vencer por comentarios negativos de otras personas.

Inclinación por la comunicación
De su motivación por la carrera de periodismo cuenta que desde temprana edad desarrolló las habilidades para comunicarse con quienes le rodeaban. Ya cuando terminó el bachillerato tenía definido lo que estudiaría, entrando a estudiar a la Universidad O&M después de los 20 años, donde en una primera etapa culminó el pensum casi por completo, pero por cosas de la vida abandonó las aulas y ya cuando regresó le tumbaron algunos cuatrimestres, algo que lo desmotivó un poco, pero como hombre que nada lo detiene continuó hasta concluir sus estudios.

Al hablar de su paso por las aulas explica estar muy contento con las facilidades dadas en esa casa de estudios superiores, donde encontró excelentes profesores, quienes le trataron como un alumno igual que los demás, “solo teniendo en cuenta que no podía ver lo escrito en la pizarra pero si podía entender lo que explicaban”, agrega el recién graduado comunicador a sus 45 años años.

Y con buen sentido del humor hace alarde del refrán que reza que todo el que tiene las lágrimas lejos comienza a llorar temprano, para referir que grababa las clases y al llegar a la casa las escuchaba de nuevo para aprendérselas y entregar sus prácticas a tiempo.

También destaca la ayuda incondicional de sus compañeros de estudios. “Tanto en la primera fase como en la segunda encontré personas maravillosas que de inmediato se convertían en mis aliados para apoyarme con las lecturas de los temas, algo que le prestaba atención para aprenderme lo que escuchaba”, añadió.

De igual forma, elogia al grupo del monográfico por la entrega y dedicación con que trabajaron el tema de manera acelerada para terminar en el tiempo establecido por las autoridades de la universidad y poder logra la meta, así como la confianza y las facilitadoras de los tres módulos, un equipo en que cada uno en su área apostó a su capacidad de entendimiento.

En lo laboral
De su experiencia laboral, al igual que en su proceso de prepararse profesionalmente, sostien que su discapacidad no le ha impedido ejercer su carrera. Ha trabajado en programas de radio como cronista deportivo y comentando temas de variedad, y como una bendición de Dios lleva más de 15 años laborando en el departamento de Comunicación del Consejo Nacional de Discapacidad (Conadi), en donde se ha desempeñado en diferentes áreas.

Al contar sobre su trayectoria en la entidad en la que hoy se desempeña como encargado de  protocolo no puede ocultar la satisfacción que le produce tener un trabajo relacionado con su carrera y con palabras firmes deja caer lauros a los compañeros con quienes trabaja, por conformar el equipo perfecto.

Como todo profesional con visión de futuro, Pedro Pablo tiene diseñado algunos proyectos como es volver a la radio con un programa de contenido variado, incluyendo temas deportivos, uno de sus favoritos, y para esto ya se está preparando para salir a tocar puertas en busca de patrocinadores.

“Yo aspiro a continuar creciendo, no me pienso quedar de brazos cruzados, por eso tengo en agenda muy pronto incursionar de nuevo en la radio y ejercer de manera directa el periodismo”, dijo el comunicador, al tiempo que exhortó a aquellas personas que al igual que el tengan una discapacidad a no dejarse vencer ni a esperar que otro le diga qué hacer ni por dónde caminar.

“La vida es hermosa no importa las adversidades encontradas en el camino. No entiendo la gente que aun con todas sus facultades, en perfecta condición, se vive quejando. Quejarse no es una solución, vencer las barreras sí”, comenta el nuevo profesional, al tiempo de agregar que no es fácil vivir en un mundo de oscuridad, pero es más difícil tirar la toalla sin tratar de vencerla. “La vida es la luz de los hombres, la falta de vista no significa falta de vida”, agregó.

Compañeras
Maricela Segundo Peña y Katherine Echavarría, dos de sus compañeras de estudios, lo definen como una excelente persona, un alumno muy activo que aún con una discapacidad visual nunca se descuidó con sus tareas. Coinciden en que a la hora de exponer algún tema le ayudaban con la lectura y con dos veces que él escuchara la clase se la aprendía y la explicaba mejor que cualquiera de sus compañeros.


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